11 de noviembre de 2011

Mónica Angelino


Fibro
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Es un libro escrito desde el dolor, pero también desde el profundo amor por la poesía e intenta, desde la poesía, mostrar "eso" que tantos no quieren ver: el dolor, sí, y que también podemos reir, amar, ver la primavera, tenemos discapacidades que no son del alma pero que la afectan. 
Porque la lucha es grande y hay que usar todos los medios, incluso la poesía, para que encuentren las palabras y se sientan identificados los que no pueden expresar lo que sienten; para que lean y escuchen los que debieran (si es que la gran discapacidad de escuchar se los permite) y comprendan. La Fibromialgia así como la Fatiga Crónica o la Sensibilidad Química Múltiple son padecimientos reales aunque los gobiernos se empeñen en "no ver". Felizmente, el país noruego, en estos días, a pedido perdón publicamente por el abandono al que fueron sometidos, por parte del Estado, los enfermos con algunas de estas patologias.



Carta
 (de Jorge Boccanera)

Querida Mónica, me conmovió el modo en que manejás a través de la poesía el tema de la enfermedad, y todo lo que tiene que ver con el dolor y con el sufrimiento -padeceres semejantes pero no iguales. Y de qué modo vas trazando la crónica de esa circunstancia haciendo eje en la palabra “fibra”, que remite tanto al hilo (y a las hilanderas que tejen existencia y muerte) como al cordón de la vida (umbilical) y a los filamentos con que vamos sujetos al aire que respiramos...


Para continuar leyendo y acceder al libro pinchar en alguno de estos enlaces: 


 http://issuu.com/librosdigitales/docs/fibro?mode=window&backgroundColor=%2




7 de noviembre de 2011

Ludmila Pertierra - Rep Argentina

Ludmila, 3 años, recitando dos poemas de Gustavo Tissoco




"Sólo tu licor
para beber el encanto aquel
escapar así
del inclemente frío"


++++


"Recostarme en el otoño de tus ojos
y amar
las hojas caidas"



                 Recitando poemas en el ciclo

                  “Los Salieri”



                     Conducido por:

Elisabet Cincotta - Marcelo Luna - Marcela Somoza











30 de septiembre de 2011

Mónica Angelino



El domingo 25 de septiembre, el día primaveral invitaba a pasear y decidimos, Jesús ( mi marido) y yo, ir hasta Plomer, Partido de las Heras y conocer esa vieja estación de tren. Al llegar vimos algunos autos, gente disponiendo platos y cubiertos en mesas agrupadas sobre el andén. Bajamos de la camioneta y lo primero que llamó nuestra atención fue el reloj, el mismo de decenas de años atrás, funcionando a horario daba, exactamente, las 13,35 hs. Algunas personas, amigas del ferrocarril que estaban allí junto a la parrilla asando carnes y brochetes, nos contaron que el vecino más antiguo de Plomer: Don José, dos o tres veces por semana se acerca a darle cuerda al reloj, y que otro amigo del ferrocarril, con mucho arte, tallando la pieza que hacía falta pudo lograr que el reloj volviera a funcionar.

Ver esos rieles perderse más allá de los ojos hacía que el pecho se volviera locomotora a vapor, contrito en la nostalgia. Se podía ver, claramente como el avance, el progreso, los intereses creados, actuan en contra del interés por preservar la historia, por fomentar el turismo haciendo, (como sería fantástico) un corredor turístico, poniendo una locomotora y dos o tres vagones a funcionar, refaccionando estaciones, reacondicionando lugares propios de los pueblos, con su idiosincrasia, sus historias, sus gentes. Pero, claro, esto no es el circuito de la costa, no daría tanta plata y, seguramente, no sería rentable para capitales extranjeros (los que siempre se llevan todo lo nuestro) y, ni a los capitales argentinos, ni al estado nacional ni provincial, ni a los municipios les interesa la preservación de lo que formó parte de nuestra cultura y desarrollo y fue, como quién dice, tirado a los chancos. Aun así y por sobre todo, como muestra de que tarde o temprano la vida reverdece, una flor asomaba entre los rieles para certificar que la belleza sigue siendo posible.

















De Plomer (y quedándonos con las ganas de probar el asadito), marchamos hasta La Choza y ahí, el dolor se hizo escombros al ver que de la estación sólo quedaban , como muestra del pasado, los carteles que anunciaban el ingreso y egreso del pueblo con el nombre de la estación y que sería de esperar, no desaparecieran. Allí conocimos a un vecino: Rubén Prieto, que tiene un almacén- bar, justo cruzando la calle, hace más de 60 años y que, a partir del primer día de octubre de 2011, cerrará sus puertas porque “qué puede hacer un bolichito de estos en un pueblo muerto donde, no estando tan lejos de ciudades vecinas la gente con sus vehículos se va hasta los supermercados y se abastece para todo el mes o toda la semana. Lo cierro nomás, qué se le va a hacer”. Este hombre con bondad infinita nos recibió en su local, nos mostró sus colecciones, sus antigüedades y nos regaló un farol a querosene; gestos de gente de pueblo, que, como en Hortensia, te mira a los ojos y al hablarte del ferrocarril, de cómo todo se fue muriendo, se llenan de lágrimas, se les hace trocha angosta el corazón.

Le preguntamos a Rubén, por qué sólo había escombros en lugar de la estación y dijo “Un día aparecieron los militares con camiones y camiones y tiraron abajo la estación, que era de chapas, y se llevaron todo. Ahí estaba la boletería, allá la sala del jefe, por ahí los baños…. todo se llevaron”.

Paseos de domingo. Historias que cuento para preservar/nos la historia.






22 de agosto de 2011



Poema recitado en el encuentro del
Grupo Pretextos
13/8/2011


http://www.youtube.com/watch?v=MTEtQgrP2x4

21 de agosto de 2011

Rolando Revagliatti- Rep. Argentina


Se encuentran disponibles gratuitamente para se leídas, impresas o incorporadas a bibliotecas digitales, blogs, etc., las ediciones electrónicas en PDF & Versión FLIP (Libro Flash) de “Alcaparras, Refranes & Desaforismos”, con diseño de interior de José Emilio Tallarico y diseño de tapa, contratapa y detalles de interior de Mirta Dans, a través de Ediciones Paso del Rey, Flores & Balvanera. Hemos agregado enlaces de ida y vuelta desde el índice a los títulos de los libros y viceversa para una navegación más cómoda por el documento.

El volumen contiene tres obras:

“Poemas del tamaño de una alcaparra” de Eduardo Espósito

“Del franelero popular” de Rolando Revagliatti

“Aforismos, desaforismos” de José Emilio Tallarico


http://www.revagliatti.com.ar/act0811/alcaparras_e.html

http://es.calameo.com/books/0006480687cbc5fa60a53

http://issuu.com/recitador/docs/alcaparras__refranes___desaforismos_pdf



23 de julio de 2011

Marina Angelino - Rep Argentina



Narración oral

Adaptación del cuento
"Las mil Grullas"

de Elsa Bornemann


http://www.facebook.com/profil​e.php?id=745770101

19 de julio de 2011




GUKA MICRORRELATOS 2011 - LOS PREMIADOS

Resultado de 306 trabajos presentados:
1er. Premio: Marcos Silber - 2do. Premio: Rodrigo Moral
3er. Premio: Mónica Angelino - Mención de Honor: Ricardo Lewitan
Mención de Honor: Gloria Arcuschin - Mención Especial: Estefanía Ledesma

"Tal vez no se escribe porque pasan cosas, sino para que las cosas empiecen a pasar.
El minicuento: un modo de relato que permite la utilización de los numerosos recursos de otras disciplinas literarias; bajo su techo conviven el absurdo, la sentencia, lo contestatario, la fábula, lo biográfico, el ensayo, el catálogo de “hágalo usted mismo”, la alegoría, los pareceres, el humor y lo bíblico sobre todo.
En Latinoamérica el género del cuento breve prendió entrañablemente en el siglo XX conquistando incondicionales amantes de su envase y contenido, investigadores y coleccionistas de su rico abecedario, fanáticos que le rinden culto todos los días en los templos del lenguaje.
Los iniciadores en la Argentina fueron probablemente Borges y Bioy Casares; en México, Julio Torri: en Venezuela, Armas Alfonzo; en Cuba, Virgilio Piñera; pero sin duda fue el guatemalteco Augusto Monterroso el que atrajo la atención sobre este tipo de narración breve y colaboró a que se afirmara y multiplicara su presencia con su conocida composición: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, considerada como el correveidile más breve de la literatura universal.
Sin impacto, no hay cuento breve, siempre es una seguidilla de golpes impensados que nos dejan groggy, hacen que nos pongamos en guardia para llegar lúcidos al próximo round y cada historia es un cigarrillo que se prende con el pucho de otro que se está por apagar. Procesión colorida, iluminada de ciudad, vicio, adicción o adopción de imágenes, el escritor sabe que va a terminar como el esclavo dentro de la pirámide que está edificando para otro. Un relato breve es un lugar bueno para morir -dice- excéntricos, raros, llenos de escondrijos, de infinitas puntas suspendidas en un clímax rancio que como el vino o el alimento con el tiempo toma un sabor y olor más fuertes mejorándose o echándose a perder.
Todo cabe en ese agujero que el escritor nos quiere vender por unas pocas monedas -como en el tronco de un baobab, en el que entran cien personas paradas, según cuentan-. Un relato breve casi no ocupa lugar, aparece de la nada, dice lo que tiene que decir y continúa dejando el escenario del crimen envuelto de sospechas. ¿Cuál es la fórmula mágica? No se sabe. Hechos a la medida de las circunstancias, algunos acaban apenas empiezan; otros, incómodos y de mala gana dan la vueltita a la página para soltar su remate o su aullido."

Carlos Kuraiem



14 de julio de 2011

Mónica Angelino



Junto a Liliana Varela en el Café Literario "Belisama", junio de 2011.



http://www.youtube.com/watch?v=TsMJUDiaoDM

13 de julio de 2011

Mónica Angelino

...Hortensia es una de las tantas comunidades con más de cien años de historia que van quedando abandonadas al costado de los caminos. Está situada a 350 kilómetros de la ciudad Buenos Aires, hacia el centro oeste de la provincia y equidistante, a 50 kilómetros por sendero de tierra, entre las ciudades de Bolívar y Carlos Casares. En ese lugar casi remoto, no por la distancia como por la dificultosa accesibilidad, allí, donde sus asombrados y reducidos pobladores vieron por el año 1911, asomar la pipa del progreso en la Hortensia González nº 24 en su viaje inaugural de trocha angosta por la pampa bonaerense...

... Allí tuvimos el inmenso placer de conocer a Lolo, Teodoro Mateos, el habitante más antiguo de Hortensia con 81 años de residencia e integrante de la Primera Promoción de sexto grado en 1944. Lolo nos recibió en su carnicería, nos mostró la mesa de madera, que era propiedad de su padre, así como la sierra, los ganchos y la antigua picadora de carne. Nos hizo pasar a su casa, caminamos su patio...

Lolo nos contó breves anecdotas, una de las cuales es: